Revive México y elimina a Argentina en un dramático duelo Sub-17

El Tri, que estuvo a nada de quedar fuera y avanzó gracias al Fair Play, firmó una de sus victorias más memorables ante una Argentina favorita… y que venía arrastrando cuentas pendientes desde que Diego Placente mandó a callar a los mexicanos.
Resultado final: México 2-2 (5-4) Argentina – Mundial Sub-17
Doha, Qatar.– México amaneció vivo de milagro y anoche terminó histórico. De estar prácticamente eliminado y avanzar a los Octavos “de panzazo” gracias al Fair Play, el Tricolor Sub-17 escribió una de sus páginas más inesperadas al mandar a casa a Argentina, una de las selecciones favoritas al título… y un viejo verdugo de estas categorías.
El duelo tuvo tintes de revancha desde antes de comenzar. Desde que Diego Placente mandó a callar a los nuestros en aquel duelo Sub-20 —y luego perdió la final— la rivalidad volvió a encenderse. Y este martes, en Doha, el fútbol cobró factura: otra vez Placente y Argentina cayeron, esta vez frente a un México que llegó herido, cuestionado, pero nunca entregado.
Argentina inició como lo que era: candidata al título. Dominó, presionó, remató y perdonó. Santiago Espíndola tuvo al menos tres disparos que hicieron temblar al Tri, mientras los sudamericanos acumulaban llegadas que parecían preludio de goleada. El 1-0 de Ramiro Tulian al 9’ solo confirmaba el guion previsto.
México, con postura temerosa, aguantaba como podía. Sin embargo, cerca del descanso la suerte cambió de color: un tiro de Olvera, desviado apenas por el portero argentino, pegó en el travesaño y despertó algo adentro del equipo nacional.
Apenas arrancó el complemento, México dejó de verse pequeño. Y en menos de un minuto, Luis Gamboa —el mejor mexicano del torneo— empató con un cabezazo exacto tras gran centro de Olvera. La anotación cambió el aire, el ánimo y el destino.
Gamboa encendió la banda derecha con túneles, recortes y velocidad. Y al 58’, tras una jugada de táctica fija, el explosivo atacante marcó el 2-1 que puso contra las cuerdas a una Argentina que no entendía qué estaba pasando.
Cuando México jugaba su mejor fútbol, una mala salida del portero Santi López permitió que Fernando Closter empujara el 2-2. El arquero, que ya había fallado en el debut ante Corea, parecía condenado a cargar con la culpa de un mundial gris.
Pero el fútbol tiene memoria corta… y una tanda de penales lo cambia todo.
En la ronda definitiva, Santi López borró su error con personalidad. Antes del primer cobro argentino, consultó la botella donde tenía anotados los patrones de tiro. Y funcionó: atajando el primer penal, encendió la ilusión mexicana.
México no falló ni uno.
Argentina sí.
Y cuando llegó el turno final, Santi tomó el balón y selló el 5-4 definitivo. De villano a héroe en minutos. De casi eliminación… a Octavos de Final.
Diego Placente, nuevamente, tuvo que guardar silencio.
Un Tri que resucita y un gigante que se va temprano
Lo que parecía un trámite para una Argentina perfecta en la fase de grupos terminó en una eliminación dolorosa. Ese es el costo de mandar a callar antes de tiempo: la caída duele mil veces más.
México, que llegó al torneo entre dudas, hoy está vivo, fuerte y con ánimo renovado. Su próximo rival será Portugal, pero después de tumbar a uno de los favoritos, nada parece imposible.




