Golpe histórico en Europa: el Inter cae ante el Bodø/Glimt y confirma la crisis de un proyecto que va en picada

El fútbol europeo fue testigo de una de las grandes sorpresas de la temporada. El subcampeón de la pasada edición continental, el Inter de Milán, quedó eliminado en los playoffs tras caer 1-2 en casa frente al Bodø/Glimt, un resultado que no solo marca un fracaso deportivo, sino que también evidencia el preocupante declive del proyecto deportivo nerazzurro.
San Siro fue escenario de un monólogo de posesión por parte del Inter, que desde el inicio salió con la urgencia de quien sabe que debía remontar. Los italianos impusieron ritmo, presión y dominio territorial, asfixiando a un Bodø/Glimt que apenas lograba cruzar el mediocampo. Sin embargo, la falta de contundencia y la figura del arquero noruego Haikin evitaron que el dominio se reflejara en el marcador.
Durante la primera mitad, el Inter generó una ráfaga de ocasiones claras: disparos de Dimarco, intentos de Thuram, Frattesi y Zielinski, además de múltiples centros y remates que chocaron una y otra vez con la muralla defensiva visitante. El guion era claro: un solo equipo atacando y otro resistiendo.
Pero el fútbol no entiende de merecimientos. En el minuto 57, un error grosero en la salida del Inter fue capitalizado por el conjunto noruego: el balón llegó a Hauge, quien no perdonó en el rebote y silenció el Meazza con el 0-1. El golpe psicológico fue inmediato.
Lejos de reaccionar con orden, el Inter cayó en la ansiedad y el desorden. El Bodø/Glimt, fiel a su plan, esperó y castigó. En el minuto 71, una contra letal terminó con Evjen definiendo cruzado para el 0-2, un resultado impensado que transformó la sorpresa en escándalo europeo.
El gol del honor llegó al 76’, cuando Bastoni empujó un balón dividido tras un tiro de esquina, pero el 1-2 fue insuficiente. El asedio final fue más corazón que cabeza: centros desesperados, remates forzados y decisiones precipitadas que terminaron por sellar la eliminación.
Más allá del resultado, la derrota deja una lectura más profunda: el Inter, subcampeón continental hace apenas una temporada, hoy muestra un proyecto deportivo en clara decadencia. La eliminación en playoffs ante un rival, en el papel inferior, refleja no solo un mal partido, sino una tendencia preocupante: falta de identidad, ausencia de contundencia y un equipo que, poco a poco, parece ir en picada.
La sorpresa ya es historia, pero el golpe es estructural. El Inter no solo se despide de Europa: se enfrenta a una crisis de rumbo que amenaza con marcar el futuro inmediato de una institución que, hace no mucho, peleaba en la élite del continente.




