Exhibe Liga Chihuahua crisis disciplinaria en el futbol amateur durante la Jornada 2 del Apertura 2026

La Liga Chihuahua encendió las alarmas tras publicar el listado oficial de jugadores castigados correspondientes a la Jornada 2 del Torneo Apertura 2026, disputada los días 7 y 8 de febrero, donde quedó evidenciado un patrón preocupante de violencia, conductas antideportivas y pérdida del espíritu deportivo en el futbol amateur.
El reporte muestra sanciones que van desde dobles amonestaciones, juego brusco, oportunidad manifiesta de gol, hasta insultos al cuerpo arbitral e incluso intentos de agresión física, reflejando una crisis de disciplina que atraviesa distintas categorías de la competencia: A, B, Especial, Veteranos y Máster.
Entre los castigos más graves destacan:
• “Pato” (Martín Rojas), categoría Máster (MTR), sancionado con 15 partidos por intentar agredir al árbitro, siendo la suspensión más severa del reporte.
• Isaac Moreno (Lobos 2 de Octubre, Veteranos), suspendido 6 partidos por doble amarilla más insultos.
• Cuatro jugadores de Halcones FC (José Hernández, Jesús Soto, Adriel González) y Noel Espinoza (Dep. Ren), castigados con 5 partidos cada uno por insultos al árbitro.
• Miguel Vargas (Golden Piña), suspendido 5 partidos por la misma conducta.
Además, se registraron múltiples suspensiones por doble amarilla, entre ellas las de Yoziel Pérez (All Star), Miguel Cobos (Ing. García), Edgar Estrada (Dep. Inferior), Eduardo López (Águilas 32), Gerardo Luna (Dep. de Alba), Christopher Juárez (Sr. Chamorro), Joseph Reyes (Alex Belmont), Jaime Ibarra (JM Valenzuela), Aaron Espino (Dep. Madrid), Conrado Márquez (FC Compas), Javier Baeza (Dep. Lobos) y Omar Domínguez (Fletes Piñón).
La dimensión del informe no solo evidencia faltas reglamentarias, sino un problema estructural más profundo: la normalización de la violencia en el futbol amateur.
Y es que el futbol recreativo nació como un espacio para convivir, desestresarse y disfrutar, no para convertirse en un campo de confrontación. Sin embargo, factores como la frustración personal mal canalizada, el ego competitivo, la cultura futbolera tóxica, la falta de educación deportiva, así como el consumo de alcohol y las rivalidades personales, han transformado muchos partidos en escenarios de conflicto.
La cancha se ha convertido, en muchos casos, en un lugar donde se descargan problemas de la vida diaria, olvidando que el futbol amateur no es un trabajo, no es una carrera profesional y no define el valor de nadie como persona.
El futbol debería ser un espacio de escape sano, no un detonante de violencia. Porque cuando el juego pierde el respeto, el deporte deja de ser deporte y se convierte únicamente en un pretexto para el descontrol emocional.
La Liga Chihuahua reiteró su postura de cero tolerancia ante conductas violentas, dejando claro que las sanciones seguirán aplicándose con firmeza, no solo para castigar, sino para intentar recuperar el verdadero sentido del futbol: un juego que une, no que divide.




