Escala el conflicto entre Cristiano Ronaldo y la Liga saudí

La Saudi Pro League lanza un comunicado contra el portugués mientras crece la tensión rumbo al futuro del Al Nassr
La relación entre Cristiano Ronaldo y la Saudi Pro League atraviesa su momento más tenso. La negativa del delantero portugués a disputar partidos como forma de protesta por la gestión del mercado de invierno por parte del Fondo de Inversión Pública (PIF) provocó una respuesta directa de la liga, que emitió un comunicado oficial cuestionando su postura y marcando límites claros a la influencia del jugador dentro del proyecto saudí.
A través de un portavoz, la competición dejó claro que ningún futbolista, por más figura que sea, tiene poder de decisión más allá de su club. En el mensaje se subrayó que cada equipo opera de forma independiente, con estructuras propias, presupuestos definidos y libertad de gestión dentro de un marco financiero común, diseñado —según la liga— para garantizar equilibrio competitivo y sostenibilidad.
El mensaje fue directo: Cristiano es una figura clave para el crecimiento del Al Nassr y para la proyección internacional del fútbol saudí, pero no puede intervenir en decisiones globales de la liga ni en la política de fichajes del resto de clubes. De forma implícita, la Saudi Pro League defendió los refuerzos de equipos como Al Hilal y aseguró que la competitividad del torneo demuestra que el sistema funciona.
Detrás del conflicto está el malestar de Ronaldo con el modelo de gestión del PIF, fondo soberano que controla a los cuatro grandes clubes del país: Al Nassr, Al Hilal, Al Ahli y Al Ittihad. El portugués considera que la política de refuerzos ha perjudicado directamente a su equipo, especialmente al permitir que rivales directos se fortalezcan con fichajes de alto impacto como el de Karim Benzema en Al Hilal.
Aunque Cristiano tiene contrato hasta 2027 con un salario cercano a los 200 millones de euros anuales, su situación ha encendido las alarmas en Arabia. Existe una cláusula de rescisión de 50 millones de euros, pero por ahora ninguna de las partes quiere llevar el conflicto a ese extremo.
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Un patrón que se repite antes de cada Mundial
La polémica actual no es un caso aislado en la carrera del portugués. De hecho, parece una constante: cada vez que se acerca una Copa del Mundo, Cristiano Ronaldo vive algún episodio personal, físico o institucional que lo envuelve en controversia y lo aleja de la tranquilidad competitiva.
• Alemania 2006: Ronaldo disputó su primer Mundial marcado por una tragedia personal: la muerte de su padre, un golpe emocional que lo acompañó durante toda la concentración.
• Sudáfrica 2010: aunque fue un año especial por el nacimiento de su hijo, también estuvo rodeado de polémica por la custodia total del menor y la decisión de no revelar la identidad de la madre biológica, generando ruido mediático constante.
• Brasil 2014: el problema fue deportivo. Llegó lesionado de la rodilla tras una temporada histórica con el Real Madrid (2013-2014), donde fue el mejor jugador del mundo, pero físicamente limitado no pudo reflejar ese nivel en el Mundial.
• Rusia 2018: la controversia vino desde el entorno institucional, tras su salida tensa del Real Madrid, que marcó el cierre de una etapa histórica y lo dejó en medio de una tormenta mediática.
• Qatar 2022: una de las etapas más duras de su carrera: conflicto con Erik ten Hag en el Manchester United, salida forzada del club, pérdida prematura de un hijo con Georgina Rodríguez y un Mundial donde quedó a deber futbolísticamente.
Hoy, rumbo al próximo Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026, Cristiano vuelve a estar envuelto en un conflicto estructural, esta vez con toda una liga. Además, llega con un objetivo histórico en el horizonte: la barrera simbólica de los 1,000 goles oficiales, una cifra que puede convertir su cierre de carrera en algo irrepetible.
La historia parece repetirse. La pregunta ya no es si habrá polémica… sino si esta vez logrará llegar al Mundial en paz, enfocado y en su mejor versión.




