Cuando el fútbol olvida su esencia: la Jornada 4 deja una larga lista de sanciones en la Liga Chihuahua

La Jornada 4 del torneo Apertura 2026 de la Liga Chihuahua estuvo marcada no solo por los goles y los resultados, sino también por una extensa lista de jugadores castigados tras los encuentros disputados el 21 y 22 de febrero, reflejando una realidad que va más allá del marcador: la pérdida del control emocional dentro del terreno de juego.

Entre las sanciones destacan casos por doble amarilla, juego brusco, agresión al contrario, insultos al árbitro y opción manifiesta de gol, acciones que derivaron en suspensiones que van desde un partido hasta castigos de cinco encuentros.

Los jugadores sancionados son:
• Golden Piña (A): Juan Meléndez – Opción manifiesta de gol (1 partido)
• Pamela Cano (A): Misael Gómez – Opción manifiesta de gol (1 partido)
• Ing. Ricai Day (A): Jesús Lara – Doble amarilla (1 partido)
• Roque Bojórquez (A): Raúl Miranda – Doble amarilla (1 partido)
• Dep. Nogales (B): Ramón Ponce – Agresión a contrario (5 partidos)
• Lic. Zárate (B): Christian Gutiérrez – Doble amarilla (1 partido)
• Novatos (B): José Mancinas – Juego brusco (2 partidos)
• Dep. Papelera (B): Iván Saucedo – Doble amarilla (1 partido)
• Dep. Adris (B): Jair Pereyra – Doble amarilla (1 partido)
• Maxion W (B): Kevin de la Rosa – Doble amarilla (1 partido)
• Dep. Adris (B): Luis Covarrubias – Insultos al árbitro (5 partidos)
• Dep. Alvarado (BE): Ricardo Alvarado – Doble amarilla (1 partido)
• JM Valenzuela (BE): Jesús Tarango – Doble amarilla (1 partido)
• Franco Canadiense (BE): Ian Herrera – Juego brusco (2 partidos)
• Real Aguirre (BE): Alejandro Pérez – Doble amarilla (1 partido)
• HidroGas (VET): Adrián Cortez – Doble amarilla (1 partido)
• Rust. Bonanza (MTR): Miguel Vázquez – Doble amarilla (1 partido)

Pero más allá de la lista fría de nombres y sanciones, la jornada deja una reflexión obligatoria: el fútbol no debería ser un campo de batalla emocional, sino un espacio de desahogo, convivencia y disfrute. La cancha no es un ring, ni el árbitro un enemigo, ni el rival un adversario personal. El fútbol nació para unir, para liberar tensiones, para construir comunidad, no para canalizar frustraciones ni violencia.

Convertir cada partido en una guerra solo vacía de sentido al deporte. El balón debería servir para desestresar la mente, fortalecer el cuerpo y crear lazos, no para romperlos. Ganar no puede estar por encima del respeto, ni la competencia por encima de los valores.

La Liga Chihuahua tiene talento, pasión y entrega; ahora el reto es que también tenga conciencia deportiva. Porque al final, el verdadero triunfo no está en el marcador, sino en saber competir sin perder la esencia humana del juego.

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