Cierra Nacho Rivero su ciclo con Cruz Azul y se convierte en nuevo jugador de Xolos

El capitán celeste se despide de La Máquina como referente, leyenda reciente y último artífice de la histórica novena estrella
Cruz Azul vive un día difícil y cargado de nostalgia. Ignacio “Nacho” Rivero abandona La Noria para convertirse en nuevo jugador de los Xolos de Tijuana, poniendo fin a una etapa que marcó a toda una generación de aficionados celestes y cerrando de manera abrupta uno de los capítulos más emotivos en la historia reciente del club.
La salida del uruguayo duele, y duele profundo. No solo se va un futbolista, se va el jugador que amaba la camiseta, el que luchaba cada balón como si fuera el último, sin importar si el reloj marcaba el minuto 4 o el 93. Rivero representó en la cancha lo que el aficionado sentía en la tribuna: entrega, carácter y amor incondicional por el Azul.
Con su adiós, Cruz Azul pierde al último sobreviviente de aquel equipo campeón de 2021, el conjunto que rompió una sequía de más de dos décadas y consiguió la tan ansiada novena estrella. Nacho fue parte fundamental de esa gesta histórica y se despide dejando un legado que va más allá de las estadísticas.
Durante su paso por La Máquina, Rivero conquistó una Liga MX, un Campeón de Campeones, una Súper Copa y una Concachampions, además de firmar goles decisivos y actuaciones que quedarán grabadas en la memoria celeste. Su liderazgo lo llevó a portar el gafete de capitán y a convertirse en un referente dentro y fuera del vestidor.
Hoy, el destino lo lleva a Tijuana, pero su nombre queda inscrito con cariño en la historia de Cruz Azul. Para una parte importante de la afición, Nacho Rivero no fue solo un jugador, fue uno de los suyos.




