El otro lado de la dinastía: los Patriots y sus caídas en el Super Bowl

Mientras para muchos los New England Patriots representan una de las dinastías más dominantes en la historia de la NFL, existe un ángulo menos celebrado que también define su legado: ninguna franquicia ha perdido más Super Bowls que ellos.
Con seis campeonatos (2002, 2004, 2005, 2015, 2017 y 2019), Nueva Inglaterra comparte la cima histórica con los Pittsburgh Steelers. Sin embargo, su récord en el escenario más grande del futbol americano es tan brillante como doloroso: seis triunfos y seis derrotas, una dualidad que ningún otro equipo ha experimentado con tanta frecuencia.
Antes del enfrentamiento ante Seattle, los Patriots compartían ese registro negativo con los Denver Broncos, quienes habían caído en cinco finales (1978, 1987, 1988, 1990 y 2014). Tras el descalabro más reciente, Nueva Inglaterra quedó en solitario como la franquicia con más derrotas en el Súper Domingo.
La historia de los Pats en el Super Bowl comenzó con golpes contundentes. En 1986, los Chicago Bears los arrollaron 46–10, y en 1997, Brett Favre y los Green Bay Packers les propinaron otra derrota sin concesiones. Años después llegó la era dorada: Tom Brady y Bill Belichick transformaron a la franquicia en sinónimo de dominio absoluto.
Pero ni siquiera en su apogeo escaparon a la derrota. Eli Manning se convirtió en su verdugo al vencerlos dos veces con los New York Giants (2008 y 2012), mientras que los Philadelphia Eagles derribaron la imagen de invencibilidad en 2018.
Ante Seattle, los Patriots no solo perdieron: fueron superados de principio a fin. La defensa de los Seahawks los anuló y evidenció que incluso la dinastía más celebrada de la NFL también sabe caer cuando las luces brillan con mayor intensidad.
Seis anillos pesan en la historia, pero seis derrotas en el Super Bowl también dejan huella.




